...... no tenía un bonito color, ni un magnífico perfume, no tenía muchos pétalos, y se acordó de que tampoco tenía a su familia, a su papa y su mama, ni tenía sus abrazos…… se acordó de que sí tenía aquella marca en el corazón, aquella que le habían dado sus padres, aquella que la hacía diferente a todas las flores del mundo. Ella tenía algo que ninguna tenía, un sello imborrable en el corazón.
Empezó a cambiar. Empezó a ver las cosas de otro modo. Se dio cuenta que su regalo era más importante que ningún otro, ya que en el frío, en la nieve y el viento, en la soledad no sirven los bonitos colores, ni los perfumes, ni ningún otro regalo que no fuera su sello en el corazón, que la hizo aguantar y sobrevivir al invierno, a la angustia y la desesperanza.
Pasaron los días, y sus raíces se hicieron fuertes para soportar el viento y las adversidades; pasaron las semanas y pasó el invierno, y volvieron las flores. Las primeras fueron las blancas de los almendros, y se sorprendieron de que hubiera una florecilla en el suelo, en el jardín, ya que siempre eran ellas las primeras en volver del invierno y le preguntaron.
- Florecilla, ¿Cómo es posible que estés en el jardín antes que nosotras? Porque nosotras somos las primeras, ¿Cómo has soportado el frío y la nieve y la soledad?
- Porque yo tengo un regalo, un sello en el corazón que no se borra, que no se ve pero que está siempre conmigo y que me ayuda día a día, todos los días.
Las flores de almendro se sorprendieron y empezaron a pensar en lo que sería tener un regalo así, algo que no las abandonara nunca.
Con los días empezaron a llegar más y más flores al jardín y todas se sorprendían de ver a la pequeña flor en el centro del jardín. Todas se preguntaban como había sobrevivido y como había llegado tan pronto. Todas preguntaban a las flores blancas y siempre respondían lo mismo:
- Ella tiene un sello en el corazón que la hace diferente, es un sello que no se borra ni se ve, pero que no la abandona nunca y le da fuerzas para seguir a pesar de sus problemas.
Se comentaba por todo el jardín lo extraño y maravilloso de aquella pequeña florecilla de primavera que era diferente, que tenía un regalo de sus papas que ningún otro regalo podría igualar jamás.
(A mis padres, por regalarme lo más valioso que han tenido nunca)
miércoles, 24 de noviembre de 2010
domingo, 14 de noviembre de 2010
Flor de Primavera
Es cierto que en la dulzura de las palabras se esconden las grandes historias, esas que de niño te contaron y de las que solo recuerdas algunos retazos, los importantes. Son las historias de siempre, de los abuelos, de las noches estrelladas, del arrullo crepitante de un fuego. Son palabras, solo palabras, palabras que un día te enseñaron, y que otro día alguien te recordará.
Esta es la historia de una flor. No era una flor cualquiera, no, sino que era la flor más bella de todos los jardines.
Al principio era una pequeña florecilla; diminuta y casi inapreciable entre la inmensidad de las flores y hierbas del jardín, pero ella sabía que era diferente a todas las otras flores. Lo sabía por que su papa y su mama le habían enseñado que en su interior existía algo que la llevaría más lejos y más alto de lo que ninguna otra flor llegaría por sí sola. Y es que cuando nació sus padres le entregaron el mayor regalo, lo más importante que ellos tenían, le pusieron un sello en el corazón; era una marca que no se ve, pero está ahí, un signo que nunca se podría borrar, un signo que no la dejaría sola jamás. Sus padres no supieron explicarle que era aquel regalo tan diferente a los regalos de las demás florecillas, una tenía un pétalo azul, otra dos bonitas hojas, una con una bolsa de polen por aquí, otra con un perfume extraordinario por allí.
Ella tampoco lo entendió y se enfadó con su papa y con su mama y pasó mucho tiempo sin querer nada de ellos, tanto que se alejó y ya no escuchaba nada de lo que le decían.
Las demás florecillas le preguntaban cual había sido su regalo y ella siempre evitaba contestar o mentía diciendo que lo había perdido, cada vez que se lo preguntaban intentaba no acordarse de su regalo y acabó por olvidar lo que la hacía distinta al resto de flores del jardín, aquel sello en el corazón.
Se pasaba el tiempo con las otras florecillas, con la de pétalos azules, con aquella que tenía muchas hermanas, con la que tenía el mejor perfume, con la de vivos colores, siempre buscando algo distinto, siempre deseando lo que otras tenían y ella no, siempre intentando complacer a las otras para que fueran sus amigas, para no estar sola y sentirse diferente.
Fueron pasando los días, y las semanas, y los meses, y se fue acercando el invierno. Con el paso del tiempo se cansó de fingir delante de todo el mundo y estaba siempre seria y triste. Como no entendían lo que le pasaba, el resto de florecillas no podían ayudarla y al acercarse el invierno ella se fue apartando y quedándose sola.
En su soledad no se dio cuenta del frío y de que todas las flores se iban retirando hasta la primavera. Y llego el viento del norte, con la lluvia, con el frío y con la nieve y con la oscuridad y con la soledad. Fue en soledad que empezó a recordar todo aquello que no tenía, no tenía abrigo, no tenía calor, no tenía amigas, no tenía un bonito color, ni un magnífico perfume, no tenía muchos pétalos, y se acordó de que tampoco tenía a su familia, a su papa y su mama, ni tenía sus abrazos…… se acordó de que sí tenía aquella marca en el corazón......
Esta es la historia de una flor. No era una flor cualquiera, no, sino que era la flor más bella de todos los jardines.
Al principio era una pequeña florecilla; diminuta y casi inapreciable entre la inmensidad de las flores y hierbas del jardín, pero ella sabía que era diferente a todas las otras flores. Lo sabía por que su papa y su mama le habían enseñado que en su interior existía algo que la llevaría más lejos y más alto de lo que ninguna otra flor llegaría por sí sola. Y es que cuando nació sus padres le entregaron el mayor regalo, lo más importante que ellos tenían, le pusieron un sello en el corazón; era una marca que no se ve, pero está ahí, un signo que nunca se podría borrar, un signo que no la dejaría sola jamás. Sus padres no supieron explicarle que era aquel regalo tan diferente a los regalos de las demás florecillas, una tenía un pétalo azul, otra dos bonitas hojas, una con una bolsa de polen por aquí, otra con un perfume extraordinario por allí.
Ella tampoco lo entendió y se enfadó con su papa y con su mama y pasó mucho tiempo sin querer nada de ellos, tanto que se alejó y ya no escuchaba nada de lo que le decían.
Las demás florecillas le preguntaban cual había sido su regalo y ella siempre evitaba contestar o mentía diciendo que lo había perdido, cada vez que se lo preguntaban intentaba no acordarse de su regalo y acabó por olvidar lo que la hacía distinta al resto de flores del jardín, aquel sello en el corazón.
Se pasaba el tiempo con las otras florecillas, con la de pétalos azules, con aquella que tenía muchas hermanas, con la que tenía el mejor perfume, con la de vivos colores, siempre buscando algo distinto, siempre deseando lo que otras tenían y ella no, siempre intentando complacer a las otras para que fueran sus amigas, para no estar sola y sentirse diferente.
Fueron pasando los días, y las semanas, y los meses, y se fue acercando el invierno. Con el paso del tiempo se cansó de fingir delante de todo el mundo y estaba siempre seria y triste. Como no entendían lo que le pasaba, el resto de florecillas no podían ayudarla y al acercarse el invierno ella se fue apartando y quedándose sola.
En su soledad no se dio cuenta del frío y de que todas las flores se iban retirando hasta la primavera. Y llego el viento del norte, con la lluvia, con el frío y con la nieve y con la oscuridad y con la soledad. Fue en soledad que empezó a recordar todo aquello que no tenía, no tenía abrigo, no tenía calor, no tenía amigas, no tenía un bonito color, ni un magnífico perfume, no tenía muchos pétalos, y se acordó de que tampoco tenía a su familia, a su papa y su mama, ni tenía sus abrazos…… se acordó de que sí tenía aquella marca en el corazón......
jueves, 19 de agosto de 2010
LOBITO BUENO (II)
. .................
- Si, si suéltame. Me duele mucho. Te lo prometo. Dijo el lobo.
- ¿Me lo prometes de verdad?
- Si, lo prometo, suéltame.
El conejo se acercó más aun y con miedo pero decisión por lo que iba ha hacer llegó hasta el lobo y con sus fuertes patas de saltar consiguió abrir los dientes de hierro y el lobo quedó libre.
En ese mismo instante el lobo abrió su gran boca llena de dientes y se comió al conejo de un solo bocado.
Mucho, mucho tiempo después, cuando ya se había curado de sus heridas, nuestro lobo de cuento volvió a pasear por el bosque frondoso cercano a su casa; con el pasar de los días olvidó al conejo que le había salvado la vida, y paseaba sin temor ni respeto, altanero, como señor de todo, sin embargo en lo profundo de su corazón había una marca que no se borra, que no se va con el tiempo, la marca del que estaba muerto y se le regaló vida, pero no quiere recordarlo.
Durante algún tiempo el lobo vivió tranquilo, pero según crecía también crecía dentro de él una sensación rara, como de vacío, como de no saber para que estas aquí.
Una fresca tarde de primavera volvía de ver a sus amigos lobos, y volvía triste y melancólico porque ningún conocido suyo sabía que le pasaba, cuando al rodear un gran árbol, un gran roble, encontró un pequeño conejo atrapado por los dientes de hierro de los hombres. Su primer pensamiento fue comerse al conejo para merendar, pero cuando ya iba a hincar el diente, apareció en su memoria el conejo que lo había salvado, y olvidando que era un lobo no se comió al conejo, con sus fuertes colmillos abrió la trampa y se fue.
Cuando ya se alejaba el conejo lo llamó desde lejos:
-¡Eh lobo¡¿Por qué me has soltado en lugar de comerme?
- Hermano conejo, lo he hecho porque hubo uno que murió por ti, para que tú no mueras hoy.
-Pero ¿Si eres un lobo? ¿Cómo lo has hecho?
-Recordando a aquel que murió por ti y por todos los animales del bosque.
Al decir esto dio media vuelta y continuó hasta su humilde casa de lobo. Por su parte el pequeño conejo corrió a su madriguera y contó a todos lo que le había pasado con el lobo. Al principio no le creyeron y dijeron que estaba loco, pero otros animales contaron después historias sobre un lobo que no los perseguía, de un lobo que los ayudaba, que los protegía de las trampas de hierro, de un lobo especial.
Tantos animales contaban esas historias que todo el bosque se enteró, y muchos quisieron ir a verlo y a hablar con él y todos le preguntaban: ¿Por qué?
- Porque hubo uno que murió por ti. Contestaba siempre él.
Todo el bosque se asombró de aquel lobo, su familia no lo entendía y sus amigos decían que ya no era un lobo de verdad, porque no comía animales; pero él no se enfadaba con ellos y los quería igual.
Los lobos no lo entendían, otros no lo querían, pero muchos animales salvaron la vida por aquel lobo especial, un lobo que no hacía cosas de lobos en un mundo de lobos, por eso los animales lo querían y empezaron a llamarlo el lobito bueno.
FIN
- Si, si suéltame. Me duele mucho. Te lo prometo. Dijo el lobo.
- ¿Me lo prometes de verdad?
- Si, lo prometo, suéltame.
El conejo se acercó más aun y con miedo pero decisión por lo que iba ha hacer llegó hasta el lobo y con sus fuertes patas de saltar consiguió abrir los dientes de hierro y el lobo quedó libre.
En ese mismo instante el lobo abrió su gran boca llena de dientes y se comió al conejo de un solo bocado.
Mucho, mucho tiempo después, cuando ya se había curado de sus heridas, nuestro lobo de cuento volvió a pasear por el bosque frondoso cercano a su casa; con el pasar de los días olvidó al conejo que le había salvado la vida, y paseaba sin temor ni respeto, altanero, como señor de todo, sin embargo en lo profundo de su corazón había una marca que no se borra, que no se va con el tiempo, la marca del que estaba muerto y se le regaló vida, pero no quiere recordarlo.
Durante algún tiempo el lobo vivió tranquilo, pero según crecía también crecía dentro de él una sensación rara, como de vacío, como de no saber para que estas aquí.
Una fresca tarde de primavera volvía de ver a sus amigos lobos, y volvía triste y melancólico porque ningún conocido suyo sabía que le pasaba, cuando al rodear un gran árbol, un gran roble, encontró un pequeño conejo atrapado por los dientes de hierro de los hombres. Su primer pensamiento fue comerse al conejo para merendar, pero cuando ya iba a hincar el diente, apareció en su memoria el conejo que lo había salvado, y olvidando que era un lobo no se comió al conejo, con sus fuertes colmillos abrió la trampa y se fue.
Cuando ya se alejaba el conejo lo llamó desde lejos:
-¡Eh lobo¡¿Por qué me has soltado en lugar de comerme?
- Hermano conejo, lo he hecho porque hubo uno que murió por ti, para que tú no mueras hoy.
-Pero ¿Si eres un lobo? ¿Cómo lo has hecho?
-Recordando a aquel que murió por ti y por todos los animales del bosque.
Al decir esto dio media vuelta y continuó hasta su humilde casa de lobo. Por su parte el pequeño conejo corrió a su madriguera y contó a todos lo que le había pasado con el lobo. Al principio no le creyeron y dijeron que estaba loco, pero otros animales contaron después historias sobre un lobo que no los perseguía, de un lobo que los ayudaba, que los protegía de las trampas de hierro, de un lobo especial.
Tantos animales contaban esas historias que todo el bosque se enteró, y muchos quisieron ir a verlo y a hablar con él y todos le preguntaban: ¿Por qué?
- Porque hubo uno que murió por ti. Contestaba siempre él.
Todo el bosque se asombró de aquel lobo, su familia no lo entendía y sus amigos decían que ya no era un lobo de verdad, porque no comía animales; pero él no se enfadaba con ellos y los quería igual.
Los lobos no lo entendían, otros no lo querían, pero muchos animales salvaron la vida por aquel lobo especial, un lobo que no hacía cosas de lobos en un mundo de lobos, por eso los animales lo querían y empezaron a llamarlo el lobito bueno.
FIN
martes, 17 de agosto de 2010
LOBITO BUENO
30/IX/2007
A veces cuando uno menos lo espera surgen de los rincones de la imaginación ciertas historias, cuentos para contar en invierno, cuando las tardes son largas y los vientos traen el frío de montañas lejanas. Son historias que nunca se contaron y nunca se olvidaron hasta el día en que existieron.
Esta es de esas historias que parecen antiguas, de los abuelos, pero son para los niños de corazón.
En esta historia hay un lobo, y era un lobo de cuento, con largas patas, larga cola, con grandes orejas y más grandes colmillos. El lobo de nuestro cuento hacía lo que le habían enseñado y dicho desde pequeño, “todo lobo que se precie debe comer ovejas y conejos, y siempre, siempre que pueda asustar a los animales más pequeños que el” le había enseñado papa lobo, y se lo repetía todos los días, igual que mama lobo se lo recordaba antes de acostarse.
Un día nuestro lobo iba paseando por el bosque frondoso que había cerca de su casa y con su gran olfato olió a un conejo escondido entre los matorrales. El lobo no tenía hambre pues acababa de desayunar, pero se acordó de papa lobo “…asustar a los animales más pequeños…”, y rápidamente se puso a perseguir al pobre conejo que estaba asustadísimo, y corría desesperado por salvar su vida.
El conejo salta que te salta, y el lobo corre que te corre; esquivando piedras uno, rodeándolas otro. Cada vez que el lobo se acercaba a un solo mordisco el conejo daba un fuerte salto y huía de él. En uno de los saltos el conejo vio una trampa de esas que ponen los hombres y la esquivó veloz, pero el lobo era mucho más grande y no le dio tiempo a rodearla, aunque no quería cayó encima de ella y quedó atrapado.
El grito de dolor se oyó en todo el bosque, su pata derecha había sido mordida por los afilados dientes de hierro de aquel artefacto malvado. Al oír el grito el conejo se detuvo y miró de lejos al lobo. Viendo que el lobo sufría mucho se acercó y le dijo:
- Hermano lobo, ¿Te duele mucho verdad?
- Pues claro que me duele, conejo asqueroso, y es por tu culpa.
- ¿Por mi culpa? A ya entiendo, te han enseñado que tú siempre tienes razón y lo malo que te pase es culpa de otros ¿No?
- Pues claro que es culpa tuya, yo soy un lobo.
- Bueno señor lobo, vamos a llegar a un acuerdo. Como si te quedas ahí morirás de hambre y sed y yo no quiero que tú te mueras voy a soltarte.
- Pero, yo soy un lobo; si me sueltas te comeré y no volverás a ver a tu familia.
- Lo sé, pero como condición te pido que me prometas que seré el último conejo que te comas. Desde ahora no nos perseguirás y solo comerás frutas del bosque
Nuestro lobo pensó, sí suéltame te comeré y romperé mi promesa porque estarás muerto.
- Si, si suéltame. Me duele mucho. Te lo prometo. Dijo el lobo.
- ¿Me lo prometes de verdad?
- Si, lo prometo, suéltame.
...........
A veces cuando uno menos lo espera surgen de los rincones de la imaginación ciertas historias, cuentos para contar en invierno, cuando las tardes son largas y los vientos traen el frío de montañas lejanas. Son historias que nunca se contaron y nunca se olvidaron hasta el día en que existieron.
Esta es de esas historias que parecen antiguas, de los abuelos, pero son para los niños de corazón.
En esta historia hay un lobo, y era un lobo de cuento, con largas patas, larga cola, con grandes orejas y más grandes colmillos. El lobo de nuestro cuento hacía lo que le habían enseñado y dicho desde pequeño, “todo lobo que se precie debe comer ovejas y conejos, y siempre, siempre que pueda asustar a los animales más pequeños que el” le había enseñado papa lobo, y se lo repetía todos los días, igual que mama lobo se lo recordaba antes de acostarse.
Un día nuestro lobo iba paseando por el bosque frondoso que había cerca de su casa y con su gran olfato olió a un conejo escondido entre los matorrales. El lobo no tenía hambre pues acababa de desayunar, pero se acordó de papa lobo “…asustar a los animales más pequeños…”, y rápidamente se puso a perseguir al pobre conejo que estaba asustadísimo, y corría desesperado por salvar su vida.
El conejo salta que te salta, y el lobo corre que te corre; esquivando piedras uno, rodeándolas otro. Cada vez que el lobo se acercaba a un solo mordisco el conejo daba un fuerte salto y huía de él. En uno de los saltos el conejo vio una trampa de esas que ponen los hombres y la esquivó veloz, pero el lobo era mucho más grande y no le dio tiempo a rodearla, aunque no quería cayó encima de ella y quedó atrapado.
El grito de dolor se oyó en todo el bosque, su pata derecha había sido mordida por los afilados dientes de hierro de aquel artefacto malvado. Al oír el grito el conejo se detuvo y miró de lejos al lobo. Viendo que el lobo sufría mucho se acercó y le dijo:
- Hermano lobo, ¿Te duele mucho verdad?
- Pues claro que me duele, conejo asqueroso, y es por tu culpa.
- ¿Por mi culpa? A ya entiendo, te han enseñado que tú siempre tienes razón y lo malo que te pase es culpa de otros ¿No?
- Pues claro que es culpa tuya, yo soy un lobo.
- Bueno señor lobo, vamos a llegar a un acuerdo. Como si te quedas ahí morirás de hambre y sed y yo no quiero que tú te mueras voy a soltarte.
- Pero, yo soy un lobo; si me sueltas te comeré y no volverás a ver a tu familia.
- Lo sé, pero como condición te pido que me prometas que seré el último conejo que te comas. Desde ahora no nos perseguirás y solo comerás frutas del bosque
Nuestro lobo pensó, sí suéltame te comeré y romperé mi promesa porque estarás muerto.
- Si, si suéltame. Me duele mucho. Te lo prometo. Dijo el lobo.
- ¿Me lo prometes de verdad?
- Si, lo prometo, suéltame.
...........
domingo, 1 de agosto de 2010
No llueve eternamente
Surgen amaneceres de entre la bruma en el valle de las sonrisas; en el falso llano quedan los suspiros y las últimas gotas de rocío. No llueve eternamente, y es que no lloverá para siempre; la sal deja paso al canto y el trinar melodioso por entre las veredas surcadas de azul y oro. No llueve eternamente, y no lloverá para siempre; te escucho a un día de distancia, a un día de andares esforzados, a un día de tu risa vivificante. No llueve eternamente, no lloverá siempre; aunque los anhelos del campo de las estrellas queden dormidos en lo oculto del cansancio de la luna. No llueve eternamente, no lloverá cuando los sueños despierten al sol de mi corazón olvidado en lo sinuoso de los pasos extraviados. No lloverán mis ojos cuando tus caricias rocen lo escarpado de mis sentimientos, no cuando tus palabras alivien la sed que tu falta provoca en mi alma, no cuando tus abrazos sofoquen el clamor de mis susurros al Viento.
A la pequeña florecilla de primavera, al pajarillo esmeralda, al jazmín de mis sueños
(29-VII-2010) D.F. 2010
A la pequeña florecilla de primavera, al pajarillo esmeralda, al jazmín de mis sueños
(29-VII-2010) D.F. 2010
jueves, 26 de noviembre de 2009
MEMORANDO
Esta es la noche en que mi memoria juega con mis recuerdos.
Me cuesta distinguir que recuerdos ocurrieron y cuales son sueños que mi memoria recoge de donde los guardé con la esperanza de olvidarlos. Ahí estamos los dos, cogidos de la mano, yo suspiro cuando te paras para ver de cerca las flores y tú te sonríes cuando me impaciento, los pajarillos saltan de rama en rama, como jugueteando con las hojas (sueño); hoy te llamo por teléfono y no me contestas, suena y suena pero no contestas… me decido y voy a verte, pregunto por tu habitación, subo por el ascensor y resulta que no estás… a sí estás, en la sala común y rodeada de los tuyos, siento que sobro, que estorbo, pero mi ansia de verte me puede y me quedo un rato; la próxima semana es tu cumpleaños, ¿qué puedo hacer? ¿qué que te agrade y no resulte muy pretencioso? Todos los años desde que te conozco me pasa igual….. este año te regalo un relato, un cuentecillo para hacerte sonreír, el pasado una reproducción de un dibujo a carbón en la roca, lo último que te regalé fue un dibujo…; estamos en la ribera de un río y miramos con entusiasmo la cascada rodeada de helechos, el agua nos salpica levemente pero tus caricias recogen las gotitas de mi cara (sueño).
Esta noche no es como el resto de las noches, es diferente y mi memoria juega al escondite con la realidad, yo siempre perdía a este juego……
Me cuesta distinguir que recuerdos ocurrieron y cuales son sueños que mi memoria recoge de donde los guardé con la esperanza de olvidarlos. Ahí estamos los dos, cogidos de la mano, yo suspiro cuando te paras para ver de cerca las flores y tú te sonríes cuando me impaciento, los pajarillos saltan de rama en rama, como jugueteando con las hojas (sueño); hoy te llamo por teléfono y no me contestas, suena y suena pero no contestas… me decido y voy a verte, pregunto por tu habitación, subo por el ascensor y resulta que no estás… a sí estás, en la sala común y rodeada de los tuyos, siento que sobro, que estorbo, pero mi ansia de verte me puede y me quedo un rato; la próxima semana es tu cumpleaños, ¿qué puedo hacer? ¿qué que te agrade y no resulte muy pretencioso? Todos los años desde que te conozco me pasa igual….. este año te regalo un relato, un cuentecillo para hacerte sonreír, el pasado una reproducción de un dibujo a carbón en la roca, lo último que te regalé fue un dibujo…; estamos en la ribera de un río y miramos con entusiasmo la cascada rodeada de helechos, el agua nos salpica levemente pero tus caricias recogen las gotitas de mi cara (sueño).
Esta noche no es como el resto de las noches, es diferente y mi memoria juega al escondite con la realidad, yo siempre perdía a este juego……
lunes, 20 de julio de 2009
Hoy es un día triste
Hoy es un día triste. Hoy no aparecen en el cielo señas de alegría, no quedan más que jirones de melancolía y manchas de turbulencias trémulas. Nunca hasta este momento vi una desesperanza tal, y es que nunca mi corazón estuvo tan dolido.
Y es que hoy es el día en que la soledad ocupa todo, ya no hay nada para mí fuera de ella. Hoy es el día en que el último resquicio de mi se ha vuelto contra mí, es el día en que me rindo ante la desesperanza y la oscuridad. Ya no queda hueco donde pueda habitar la esperanza y es que he desterrado la alegría de mi vida. Ahora me hundo lo oscuro de la desazón para no volver, para alejarme del mundo que me rodea el alma.
Y es que hoy es el día en que la soledad ocupa todo, ya no hay nada para mí fuera de ella. Hoy es el día en que el último resquicio de mi se ha vuelto contra mí, es el día en que me rindo ante la desesperanza y la oscuridad. Ya no queda hueco donde pueda habitar la esperanza y es que he desterrado la alegría de mi vida. Ahora me hundo lo oscuro de la desazón para no volver, para alejarme del mundo que me rodea el alma.
lunes, 8 de junio de 2009
La gloria de las flores
“Que aunque el resplandor que fue una vez tan brillante
Sea ahora arrebatado para siempre de mi vista,
aunque nada pueda devolver la hora de esplendor en la hierba,
de gloria en la flor;
Sea ahora arrebatado para siempre de mi vista,
aunque nada pueda devolver la hora de esplendor en la hierba,
de gloria en la flor;
no debemos afligirnos...
porque siempre encontraremos la fuerza de la esperanza
porque siempre encontraremos la fuerza de la esperanza
en lo que queda atrás, en el recuerdo”
William Wordsworth.
jueves, 7 de mayo de 2009
El encuentro (II)
........ya hemos esperado suficiente. Empujamos la puerta y oscila sin resistencia.
- Buenas noches señores- digo entrando en la estancia.
- ¿Qué es esto?- dice nuestro hombre con tono pausado, intentando mostrarse seguro y firme. – Creía que era una reunión privada.
Hecho un rápido vistazo mientras Gaelanor cierra la puerta y se pone a mi lado, la penumbra solo se disipa en torno a los seis hombres, sentados en almohadones en torno al tablero y los dados. El mediador es el dueño de la taberna y está muy nervioso, los otros nos miran con temor, no están acostumbrados a no tener cerca a sus escoltas. Sin embargo él no tiembla, él no tiene temor, Kazuo de Pzelt si está acostumbrado a este tipo de altercados y por ello toma la iniciativa.
-Ya que han interrumpido nuestro juego, déjense ver; que sepamos quien tiene tan malos modales-.
Su tono burlón no me agrada, pero es incapaz de tomarse algo en serio. Doy un paso hacia ellos, para que puedan verme, pero le hago un gesto a Gael con la mano para que no se deje ver.
- Hola Kazuo, ¿Cuánto ha pasado desde Ohorin? Bueno, nunca será suficiente. Señores no se alteren, solo necesito hablar con su compañero de juegos, y no les molestaremos más.
- Nunca olvidarás aquello, en fin es problema tuyo. Señores tomesen una copa junto a nuestra guapa acompañante, no creo que esto dure demasiado.
Los jugadores son altos cargos en la sociedad de la ciudad portuaria, uno controla el comercio de telas provenientes del lejano Étilion, otro es jefe de la hermandad de artesanos orfebres, los otros dos son jóvenes que pertenecen a alguna casa noble de la zona. Todos se levantan cautelosos, empiezan a hablar entre ellos y sobre todo con el tabernero, no están muy contentos con él.
- Bien Dann, ¿Qué quieres de este viejo contratista?
Kazuo sigue recostado en los cojines y me mira con desdén mientras me habla. Empiezo a notar su incomodidad, eso es bueno, quizá no tarde mucho en decir lo que necesitamos.
- Yo diría contrabandista, y quiero que me digas donde está. – Aun recuerdo lo rápido que es, así que saco la daga.
- Es cierto, ese término me describe mejor. ¿Pero qué o quién es lo que está dónde? ¿Y si lo supiera porqué debería decírtelo viejo amigo?
- No somos amigos, ya no. Y me dirás donde está el Ojo del Guerrero por que de lo contrario iré a ver a Elena y le diré que sigues vivo y que estás en la ciudad.
Por fin me prestaba atención, Elena era su hija de once años y hace dos que cree que su padre murió en una expedición cuando su caravana fue asaltada por contrabandistas en las colinas de Ararehín, camino de Ulurtzy, la ciudad de los gatos. Lo que pocos sabían era que él controlaba a los contrabandistas y que fue él quien dio la orden de asalto a su propia caravana, en la que murieron tres mozos de cuadras, dos mercaderes y alguien con las ropas de Kaz-Urmu el explorador que se suponía era el guía y jefe de la expedición.
- No te atreverías ¿Verdad?..... Has cambiado Danforth estos métodos son los que Nym habría utilizado, pero tú no.
- Tengo prisa, esto es algo más importante que nuestras viejas rencillas. ¿Dónde está?
- Tu ganas.
- Buenas noches señores- digo entrando en la estancia.
- ¿Qué es esto?- dice nuestro hombre con tono pausado, intentando mostrarse seguro y firme. – Creía que era una reunión privada.
Hecho un rápido vistazo mientras Gaelanor cierra la puerta y se pone a mi lado, la penumbra solo se disipa en torno a los seis hombres, sentados en almohadones en torno al tablero y los dados. El mediador es el dueño de la taberna y está muy nervioso, los otros nos miran con temor, no están acostumbrados a no tener cerca a sus escoltas. Sin embargo él no tiembla, él no tiene temor, Kazuo de Pzelt si está acostumbrado a este tipo de altercados y por ello toma la iniciativa.
-Ya que han interrumpido nuestro juego, déjense ver; que sepamos quien tiene tan malos modales-.
Su tono burlón no me agrada, pero es incapaz de tomarse algo en serio. Doy un paso hacia ellos, para que puedan verme, pero le hago un gesto a Gael con la mano para que no se deje ver.
- Hola Kazuo, ¿Cuánto ha pasado desde Ohorin? Bueno, nunca será suficiente. Señores no se alteren, solo necesito hablar con su compañero de juegos, y no les molestaremos más.
- Nunca olvidarás aquello, en fin es problema tuyo. Señores tomesen una copa junto a nuestra guapa acompañante, no creo que esto dure demasiado.
Los jugadores son altos cargos en la sociedad de la ciudad portuaria, uno controla el comercio de telas provenientes del lejano Étilion, otro es jefe de la hermandad de artesanos orfebres, los otros dos son jóvenes que pertenecen a alguna casa noble de la zona. Todos se levantan cautelosos, empiezan a hablar entre ellos y sobre todo con el tabernero, no están muy contentos con él.
- Bien Dann, ¿Qué quieres de este viejo contratista?
Kazuo sigue recostado en los cojines y me mira con desdén mientras me habla. Empiezo a notar su incomodidad, eso es bueno, quizá no tarde mucho en decir lo que necesitamos.
- Yo diría contrabandista, y quiero que me digas donde está. – Aun recuerdo lo rápido que es, así que saco la daga.
- Es cierto, ese término me describe mejor. ¿Pero qué o quién es lo que está dónde? ¿Y si lo supiera porqué debería decírtelo viejo amigo?
- No somos amigos, ya no. Y me dirás donde está el Ojo del Guerrero por que de lo contrario iré a ver a Elena y le diré que sigues vivo y que estás en la ciudad.
Por fin me prestaba atención, Elena era su hija de once años y hace dos que cree que su padre murió en una expedición cuando su caravana fue asaltada por contrabandistas en las colinas de Ararehín, camino de Ulurtzy, la ciudad de los gatos. Lo que pocos sabían era que él controlaba a los contrabandistas y que fue él quien dio la orden de asalto a su propia caravana, en la que murieron tres mozos de cuadras, dos mercaderes y alguien con las ropas de Kaz-Urmu el explorador que se suponía era el guía y jefe de la expedición.
- No te atreverías ¿Verdad?..... Has cambiado Danforth estos métodos son los que Nym habría utilizado, pero tú no.
- Tengo prisa, esto es algo más importante que nuestras viejas rencillas. ¿Dónde está?
- Tu ganas.
martes, 3 de marzo de 2009
El encuentro
Los gritos de la mesa más cercana enmudecen las palabras de Gaelanor; solo intuyo lo que quiere decir, pero no hace falta más, estoy pensando lo mismo, este antro no puede traernos nada bueno. Me hace un gesto, miro, y veo a quien andábamos buscando. Es inconfundible, siempre con su fajín escarlata; él ha cambiado de aspecto, ha adelgazado casi tres arrobas, ahora lleva barba pero no se ha quitado su fajín. Miro a Gael y nos levantamos, lo seguimos por entre las mesas y el tumulto de gente medio borracha. No nos damos prisa, sabemos bien a donde se dirige, ya lo descubrimos dos noches atrás. Con un par de besos de Gaelanor y un puñado de monedas Alys estuvo encantada de darnos la información correcta en aquel callejón mugriento aunque no mucho más que la cochiquera llena de ebrios y despeinadas por la que nos movemos hasta el primer piso; ha entrado por la tercera puerta, la última. Por Alys sabemos que dentro habrá siete personas: el mediador, la moza y los jugadores, solo estos pondrán problemas. Por ahora esperamos un poco antes de entrar, es mejor que empiecen el juego y se relajen. Nadie de abajo repara en nosotros y menos ahora que entra un juglar. Desde el altillo vemos como va directamente hacia el mozo, esta noche no viene a trabajar, lo único que quiere es un trago; espera al mozo y su jarra en un taburete, aun va sobrio y puede echar un vistazo a la clientela, suspira, alza la vista y nuestras miradas se cruzan. No le da tiempo a fijarse en nosotros, el mozo ha vuelto y alguien se ha percatado de su atuendo, comienzan las carcajadas y la petición de canciones obscenas. Gael me avisa con el codo, sí, ya hemos esperado suficiente. Empujamos la puerta y oscila sin resistencia........
viernes, 20 de febrero de 2009
En el jardín
Se dejan mecer las flores violetas del jardín; cerca del cedro viejo los gorriones alborotan el descanso de la ardilla adormecida, mientras las jumas caen con suavidad sobre el manto verdoso; fluye sin descanso el agua por entre las rocas, ya usadas y cansadas de oponerse al ímpetu de su avance; ya se deja oír por encima de lo demás el zumbido constante de las primeras abejas de la mañana, en busca de los romeros del seto circundante; en lo azul del cielo solo algunos jirones de nube interrumpen su claridad; por entre los murmullos oigo leves pasos sobre las maderas, apenas unas gotas las salpican, que salvan el pequeño cauce. Se acerca con calma, lentitud cariñosa. Noto sus dedos entre mi pelo, sus labios en mi cuello, un beso. No ha dicho una palabra y ya me ha alegrado, más si cabe, el día. Me vuelvo a ella, la abrazo y juntos contemplamos la belleza del mundo y la tranquilidad de la mañana. Necesito esta calma y ahora la necesito a ella , pues ya viene la tormenta a mi vida y no sé si terminará…
miércoles, 26 de noviembre de 2008
El séptimo primogénito
Maintenant lèvé …Trajtiak! L'heure des pleurs et du désespoir ils ont déjà passé; la crainte a une capacité, mais une chose est la crainte et l'autre la lâcheté … : lève! affronte ta faiblesse, lutte contre elle. Toute ta vie tu as renié de ton peuple, de ta famille … de ton histoire. Ils se présentent devant toi de nouveau plus, tu ne peux pas fuir de toi même et tu le sais. Tu ne peux pas être sans ton histoire, ne peux pas seulement combattre. Tu et seulement tu es le notre choisi, tu es le rempart d'un peuple dont le péché a été l'arrogance, nous n'avons pas su demander une aide, corrigé notre erreur et obtient le respect et la gloire que nous avons perdue. Trajtiak, tu peux seulement récupérer notre espérance. Ne le fais pas par toi, fais-le par l'amour que la petite fille t'a, par la vie de tout un peuple qui porte des siècles en attendant un héros.
Ahora levanta… ¡Trajtiak! La hora del llanto y la desesperación ya han pasado; el temor tiene cabida, pero una cosa es el temor y otra la cobardía… ¡Levanta! Afronta tu debilidad, lucha contra ella. Toda tu vida has renegado de tu pueblo, de tu familia… de tu historia. Se presentan ante ti otra vez más, no puedes huir de ti mismo y lo sabes. No puedes ser tú sin tu historia, no puedes combatir solo. Tú y solo tú eres nuestro elegido, eres el baluarte de un pueblo cuyo pecado fue la arrogancia, nosotros no supimos pedir ayuda, enmienda nuestro error y consigue el respeto y la gloria que nosotros perdimos. Trajtiak, solo tú puedes recuperar nuestra esperanza. No lo hagas por ti, hazlo por el amor que la niña te tiene, por la vida de todo un pueblo que lleva siglos esperando un héroe.
Ahora levanta… ¡Trajtiak! La hora del llanto y la desesperación ya han pasado; el temor tiene cabida, pero una cosa es el temor y otra la cobardía… ¡Levanta! Afronta tu debilidad, lucha contra ella. Toda tu vida has renegado de tu pueblo, de tu familia… de tu historia. Se presentan ante ti otra vez más, no puedes huir de ti mismo y lo sabes. No puedes ser tú sin tu historia, no puedes combatir solo. Tú y solo tú eres nuestro elegido, eres el baluarte de un pueblo cuyo pecado fue la arrogancia, nosotros no supimos pedir ayuda, enmienda nuestro error y consigue el respeto y la gloria que nosotros perdimos. Trajtiak, solo tú puedes recuperar nuestra esperanza. No lo hagas por ti, hazlo por el amor que la niña te tiene, por la vida de todo un pueblo que lleva siglos esperando un héroe.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Abismos en el tiempo
Ces mots sillonneront l'abîme du temps, pour courir à s'oublier dans un creux de ton coeur.
Il est ici d'où je chuchote à tes sentiments, où j'essaie de frôler le fragile de ton existence, et est ici où mes pleurs alimenteront aux pierres du chemin que j'ai n'eu jamais osé parcourir d'être près de toi. Cela arriverait si aujourd'hui je n'écrivais pas pour toi, si aujourd'hui je me cachais dans l'obscur de mon coeur. Mais aujourd'hui l'hiver approchète à ma vie et peut être un très long hiver, aujourd'hui je soupire de force du vent pour qu'il m'apporte tes mots et tes baisers, pour que j'ai rapproché ta présence de mes yeux tremblants.
Aujourd'hui c'est le jour dans lequel je déclare mon existence au monde, et est le jour dans lequel j'aspire plus à ta présence près de moi; c'est le jour dans lequel mon garde commence et il ne finira pas jusqu'au jour de ma mort.
Estas palabras surcaran el abismo del tiempo, para correr a olvidarse en un huequecito de tu corazón.
Estas palabras surcaran el abismo del tiempo, para correr a olvidarse en un huequecito de tu corazón.
Es aquí desde donde susurro a tus sentimientos, donde trato de rozar lo frágil de tu existencia, y es aquí donde mi llanto alimentará a las piedras del camino que nunca me atreví a recorrer para estar cerca de ti. Eso ocurriría si hoy yo no escribiera para ti, si hoy yo me escondiera en lo oscuro de mi corazón. Pero hoy llega el invierno a mi vida y puede ser un invierno muy largo, hoy suspiro a la fuerza del viento para que me traiga tus palabras y tus besos, para que acerque tu presencia a mis ojos temblorosos.
Hoy es el día en que declaro mi existencia al mundo, y es el día en que más anhelo tu presencia junto a mí; es el día en que empieza mi guardia y no terminará hasta el día de mi muerte.
miércoles, 29 de octubre de 2008
HIJOS DEL VERANO
Esta es la hora en que los sueños mueren, ya solo quedan los origami para recordar lo que un día fuimos, cuando en el mundo había hombres. Ya solo quedamos los hijos del verano, demasiado jóvenes para conocer, demasiado adultos para dejarnos aconsejar; somos los hijos del verano y nosotros somos la esperanza del mundo, el sueño de nuestros mayores, el fruto de la sociedad. Ahí de aquel que espere mucho de nosotros y ahí de aquel que no nos tenga en cuenta, porque nosotros somos el mañana.
Soñamos todos los días con que llegue el momento en que seamos mejores, el momento en que nuestros anhelos sean una realidad. Solo existe el problema de la decadencia de nuestra voluntad, y es que las intenciones para ser de otra manera, no mejores o peores que ahora, solo lo suficientemente diferentes como para soportar nuestras miserias. Y he aquí que esa es la clave, que los hijos del verano no somos capaces de ver nuestras miserias (al menos no tanto como deberíamos). ¿Queremos ser hijos del verano para siempre? ¿aprenderemos a valorar y enriquecernos de nuestras miserias?
Soñamos todos los días con que llegue el momento en que seamos mejores, el momento en que nuestros anhelos sean una realidad. Solo existe el problema de la decadencia de nuestra voluntad, y es que las intenciones para ser de otra manera, no mejores o peores que ahora, solo lo suficientemente diferentes como para soportar nuestras miserias. Y he aquí que esa es la clave, que los hijos del verano no somos capaces de ver nuestras miserias (al menos no tanto como deberíamos). ¿Queremos ser hijos del verano para siempre? ¿aprenderemos a valorar y enriquecernos de nuestras miserias?
martes, 9 de septiembre de 2008
El bosque misterioso
He aquí que surgen los anhelos cuando las estrellas no duermen, cuando los luceros me llaman como pidiendo que los contemple. He aquí que son extraños los aconteceres que rodean mis suspiros; y he aquí que no se reprimen mis suspiros mientras la aurora escucha el llanto de las estrellas, mientras el viento arranca las durezas de mi corazón.
Camino solo por entre los arbustos que asedian la senda sinuosa; mis pies se acercan al destino pero mis pensamientos vuelan por otros lugares.
Ahora veo el bosque misterioso donde nunca perdí nada, todo lo encontré durante mis juegos infantiles; encontré un caballo gigante con corteza de roble por crines, un caballo que me llevó hasta los confines de todos los reinos, ganando con su fuerza innumerables batallas; encontré también un puente y un puente que cruzaba por los aires un camino para llevarme al castillo donde los guerreros me protegían; había en aquel bosque una puerta, más agujero que portal, que conducía al mundo subterráneo donde se escondían las criaturas de la noche. Era en aquel bosque donde un carro maltrecho y desvencijado nos conducía a todos los viajes y a todas las épocas.
Camino solo por entre los arbustos que asedian la senda sinuosa; mis pies se acercan al destino pero mis pensamientos vuelan por otros lugares.
Ahora veo el bosque misterioso donde nunca perdí nada, todo lo encontré durante mis juegos infantiles; encontré un caballo gigante con corteza de roble por crines, un caballo que me llevó hasta los confines de todos los reinos, ganando con su fuerza innumerables batallas; encontré también un puente y un puente que cruzaba por los aires un camino para llevarme al castillo donde los guerreros me protegían; había en aquel bosque una puerta, más agujero que portal, que conducía al mundo subterráneo donde se escondían las criaturas de la noche. Era en aquel bosque donde un carro maltrecho y desvencijado nos conducía a todos los viajes y a todas las épocas.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Al final del camino está la mar....
y es que en la noche de este día surgen las sombras del corazón, de mi corazón, aparecen las lágrimas de las estrellas, y en esta noche mis suspiros surcan los mares del olvido en busca de una caricia, de un porqué, de un alguien a quien no poder olvidar....
y es que el soplo de viento que un día susurro en mi corazón hace tiempo que no lo escucho, espero cada día que el rumor de los árboles me anuncie su vuelta, su retorno al hueco de mi corazón.....
y es que nunca las noches en soledad me trajeron alegría, siempre me regalaron la melancolía de las horas vagas, lentas como el latir de un apagado corazón, sinuosas como las orillas del río que se acerca al mar....
y es que...... AL FINAL DEL CAMINO ESTÁ LA MAR
y es que el soplo de viento que un día susurro en mi corazón hace tiempo que no lo escucho, espero cada día que el rumor de los árboles me anuncie su vuelta, su retorno al hueco de mi corazón.....
y es que nunca las noches en soledad me trajeron alegría, siempre me regalaron la melancolía de las horas vagas, lentas como el latir de un apagado corazón, sinuosas como las orillas del río que se acerca al mar....
y es que...... AL FINAL DEL CAMINO ESTÁ LA MAR
miércoles, 27 de agosto de 2008
Esperanza en la Aurora (II)
......esto la hizo dudar y la hace pensar y acelerar su presuroso y solitario caminar hacia el ocaso y el campo de la estrella.
Acarrea sola su ligera y personal carga con la aurora a la espalda; él sobresaltado, despierta entre sudores de pesar, de tristeza y melancolía, la añora, a ella y a su dulce, lento, suave y cariñoso despertar, la necesita y ella no está, solo puede llorar.
En el lánguido transcurrir de entristecidas horas él la recuerda, y así, pensando en ella, recupera la esperanza y la sonrisa plena vuelve a su contrariado rostro. Ha cerrado la puerta y se ha ido, ha corrido por la sinuosa vereda, ha subido por el resbaladizo sendero y al ocaso, por fin, puede contemplar el camino. Ahora un duro sentimiento le asalta el corazón, ahora lo sabe, ahora lo entiende, ella se ha ido y no volverá.
Las lagrimas se le escapan de nuevo, ahora la recuerda y le vienen a la memoria sus últimas palabras, “la verdad es el camino y en el camino está la esperanza”; la alegría lo desborda y ríe y llora y salta y canta, ahora la quiere, ella se ha ido, no volverá, pero no la ha perdido.
En cada despertar, en cada aurora él encontrará su esperanza porque ella, se llamaba Amanecer.
Acarrea sola su ligera y personal carga con la aurora a la espalda; él sobresaltado, despierta entre sudores de pesar, de tristeza y melancolía, la añora, a ella y a su dulce, lento, suave y cariñoso despertar, la necesita y ella no está, solo puede llorar.
En el lánguido transcurrir de entristecidas horas él la recuerda, y así, pensando en ella, recupera la esperanza y la sonrisa plena vuelve a su contrariado rostro. Ha cerrado la puerta y se ha ido, ha corrido por la sinuosa vereda, ha subido por el resbaladizo sendero y al ocaso, por fin, puede contemplar el camino. Ahora un duro sentimiento le asalta el corazón, ahora lo sabe, ahora lo entiende, ella se ha ido y no volverá.
Las lagrimas se le escapan de nuevo, ahora la recuerda y le vienen a la memoria sus últimas palabras, “la verdad es el camino y en el camino está la esperanza”; la alegría lo desborda y ríe y llora y salta y canta, ahora la quiere, ella se ha ido, no volverá, pero no la ha perdido.
En cada despertar, en cada aurora él encontrará su esperanza porque ella, se llamaba Amanecer.
lunes, 25 de agosto de 2008
Esperanza en la Aurora
Se llamaba Amanecer; como cada aurora aquel albor luminoso la hizo despertar como solo ella despertaba, suave, lenta, dulce y cariñosamente. El día empezaba ahora para el resto del mundo, a su son, su compás, su belleza. Su angelical rostro translucía esperanza mientras uno se sume en la tiniebla por el solo pensamiento de la distancia, los horizontes el infinito, los instantes la eternidad, todo pierde significado y sentido si ella no está, su ausencia será muerte para él.
Amanecer está lista, él aun se lamenta por la perdida. Se acerca, acoge su deshilachado rostro en la suavidad de sus manos. La mira, entristecido, llorando; recoge las lagrimas en un beso, una caricia, ahora él regresa de la noche y contempla su esperanza en la dulce mirada de Amanecer. Se ha ido, ha cerrado la puerta y se ha ido; él continua sentado, con la mirada fija en la puerta cerrada, experimentando la esperanza que ha recibido, absorto en su muda sonrisa; ella camina ya, alejándose pensativa por la sinuosa vereda, lo sabe a él frágil, tierno, de efímera fortaleza, esto la hizo dudar y la hace pensar y acelerar su presuroso y solitario caminar hacia el ocaso y ....................
Amanecer está lista, él aun se lamenta por la perdida. Se acerca, acoge su deshilachado rostro en la suavidad de sus manos. La mira, entristecido, llorando; recoge las lagrimas en un beso, una caricia, ahora él regresa de la noche y contempla su esperanza en la dulce mirada de Amanecer. Se ha ido, ha cerrado la puerta y se ha ido; él continua sentado, con la mirada fija en la puerta cerrada, experimentando la esperanza que ha recibido, absorto en su muda sonrisa; ella camina ya, alejándose pensativa por la sinuosa vereda, lo sabe a él frágil, tierno, de efímera fortaleza, esto la hizo dudar y la hace pensar y acelerar su presuroso y solitario caminar hacia el ocaso y ....................
miércoles, 20 de agosto de 2008
Cuando intenté olvidar tu rostro
Que lejos queda aquel día gris en que olvidé tu rostro. Ahora intento recordarlo día tras día y noche tras noche. Suspiro entre horas de hastío y desconsuelo. No encuentro en mi horizonte la alegría de tus pasos, ni la dulzura de tus palabras. ¿Será por vanidad? Todo lo hago, pero casi todo lo dejo; ¿Te dejo a ti también por vanidad? No, no puedo dejarte si nunca te tuve, es eso lo que mi oscuridad promulga al viento, no perder nada, a nadie, porque nada tengo y nadie a quien hacer olvido, nadie a quien llorar.
No es más que miedo; miedo a ti, a ellos, a mi, solo miedo y terror. Alguien dijo una vez, (o debería haberlo dicho) que él miedo tiene cabida, pero la cobardía, la cobardía atenaza el corazón para hacerte flaquear, para hacerte olvidar quien eres, cual es tu verdadera misión. No es el estudio, ni el trabajo, ni la familia, ni tu esfuerzo, ni tus proyectos; es simple, sencillo y te va la vida en ello, la verdad es tu misión, es la misión.
No rebusques en lo profundo explicaciones vagas que te hagan desistir, no hay motivo más allá de la verdad y el amor. No hay nada más allá, nada excepto el llanto y el dolor de la soledad, el sufrimiento que sojuzga al mundo, la soledad completa.
Ahora, en esta noche de los tiempos pretéritos, en que las heridas no existentes sangran; ahora que los sueños se alejan por entre las nubes de la discordia, se muestra un camino de estrellas durmientes que susurran al viento las palabras, palabras extrañas al oído de las azucenas que vigilan tu casa en las horas sombrías del corazón, de mí corazón.
¿Dónde acaba mi vanidad? ¿Cómo borrar algo que no sé encontrar? Algo que no quiero encontrar, mi debilidad. Para que buscar mi error si ya he encontrado el tuyo, el suyo y el de los demás. Ya hay suficientes errores para que algo pueda funcionar.
Que alegría que todo esto sean palabras vacías y para olvidar, que quizá nadie nunca deba encontrar.
No es más que miedo; miedo a ti, a ellos, a mi, solo miedo y terror. Alguien dijo una vez, (o debería haberlo dicho) que él miedo tiene cabida, pero la cobardía, la cobardía atenaza el corazón para hacerte flaquear, para hacerte olvidar quien eres, cual es tu verdadera misión. No es el estudio, ni el trabajo, ni la familia, ni tu esfuerzo, ni tus proyectos; es simple, sencillo y te va la vida en ello, la verdad es tu misión, es la misión.
No rebusques en lo profundo explicaciones vagas que te hagan desistir, no hay motivo más allá de la verdad y el amor. No hay nada más allá, nada excepto el llanto y el dolor de la soledad, el sufrimiento que sojuzga al mundo, la soledad completa.
Ahora, en esta noche de los tiempos pretéritos, en que las heridas no existentes sangran; ahora que los sueños se alejan por entre las nubes de la discordia, se muestra un camino de estrellas durmientes que susurran al viento las palabras, palabras extrañas al oído de las azucenas que vigilan tu casa en las horas sombrías del corazón, de mí corazón.
¿Dónde acaba mi vanidad? ¿Cómo borrar algo que no sé encontrar? Algo que no quiero encontrar, mi debilidad. Para que buscar mi error si ya he encontrado el tuyo, el suyo y el de los demás. Ya hay suficientes errores para que algo pueda funcionar.
Que alegría que todo esto sean palabras vacías y para olvidar, que quizá nadie nunca deba encontrar.
domingo, 10 de agosto de 2008
Habitantes de Khian.......
...Nosotros por ser quienes somos y por ser como somos, por conocer la esperanza de otro mundo, debimos acudir en auxilio de los aun prisioneros, de quienes sin saberlo son esclavos del muro que es la muerte... de sus pecados. Pero no lo hemos hecho o no hemos sabido como hacerlo, y el muro de opresión invisible sigue ahí, en casi todas las mentes; ni siquiera en las grandes ocasiones supimos despertar y alzar en pro de la esperanza los estandartes de la Verdad.
Ahora el tiempo se agota y la desdicha nos inunda, pero ahora y en esta hora deben saber que existe la esperanza, que esta viva en su interior, que la maquinaria está, solo hay que ponerla en marcha, hacerla caminar; ¡deben saber que la felicidad también existe y se puede lograr!, mas solo a través de la verdad se llega al Hombre Nuevo que alcanza la felicidad, que no es más que la autentica y primera libertad, esa libertad que supera los barrotes, las alambradas y todo muro represor, esa que no se limita a las elecciones materiales que se nos presentan, sino aquella que vuela por encima de todo, aquella que no pueden encerrar, aquella que más se teme, por su fuerza y su poder, aquella que vive en todos nosotros por encima de este mundo, aquella que nos permite imaginar, soñar y crear, aquella que nos convierte en personas, esta que nos permite creer en todo y ante todo.
Ahora bien, os digo que la Verdad se encuentra en el camino, y en el camino se halla la Esperanza. El Puro de Corazón dijo:”La Verdad os hará libres”.
Ahora el tiempo se agota y la desdicha nos inunda, pero ahora y en esta hora deben saber que existe la esperanza, que esta viva en su interior, que la maquinaria está, solo hay que ponerla en marcha, hacerla caminar; ¡deben saber que la felicidad también existe y se puede lograr!, mas solo a través de la verdad se llega al Hombre Nuevo que alcanza la felicidad, que no es más que la autentica y primera libertad, esa libertad que supera los barrotes, las alambradas y todo muro represor, esa que no se limita a las elecciones materiales que se nos presentan, sino aquella que vuela por encima de todo, aquella que no pueden encerrar, aquella que más se teme, por su fuerza y su poder, aquella que vive en todos nosotros por encima de este mundo, aquella que nos permite imaginar, soñar y crear, aquella que nos convierte en personas, esta que nos permite creer en todo y ante todo.
Ahora bien, os digo que la Verdad se encuentra en el camino, y en el camino se halla la Esperanza. El Puro de Corazón dijo:”La Verdad os hará libres”.
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